La convergencia tecnológica no es ya solamente la idea de propagar un mismo contenido a través de varios medios. Hoy día, la convergencia tecnológica como se entiende en el mundo desarrollado, es mucho más que eso: constituye la posibilidad de invitar a los públicos a la nueva sociedad del conocimiento que se quiere construir.
Es un proceso que viene ocupando al sector desde hace, aproximadamente, una década y que básicamente consiste en una tendencia: que toda la electrónica que nos rodea en casa, en el trabajo y en la calle, pueda comunicarse e interactuar entre sí. Para que esta positiva perspectiva se haga realidad, la industria tendrá que simplificar y reunir para el usuario un sinfín de conceptos, formatos y aplicaciones que ahora mismo surgen en agresiva ebullición. Tendrá que hacer posible la integración de los distintos sistemas para presentar al usuario soluciones a medida.
En un primer momento, las convergencias tecnológicas parecen como la multiplicación de medios que por la vía de la integración provocan las innovaciones sinérgicas.
Es todo tan rápido que mientras estamos tratando de entender el concepto de hipertextualidad en Internet, ya estamos en el concepto de hipermedialidad. (Espinosa 2006)
No sólo ha habido un alejamiento del ser humano, sino que pensar en el hombre se ha vuelto accesorio, pérdida del tiempo en tanto hay una visión tecnológica, el transhumanismo tiene en la tecnología su panacea, los cyborgs, mitad hombres-mitad seres humanos como los visualizó un cineasta, tienden a ser reales: Hay acaso un ser humano que no traiga celular, que no haya estado frente a una computadora o que sea su instrumento fundamental de trabajo, Hay un ser humano que pueda vivir sin los avances tecnológicos.
La convergencia tecnológica, en el campo de las comunicaciones, es la amalgama de los recursos digitales con la propagación de mensajes o señales a distancia. Gracias a esa convergencia podemos utilizar el teléfono celular, navegar por Internet o disponer de centenares de canales en la televisión de paga.
La novedad de estos recursos y su expansión en formatos y con usos también muy recientes, hacen necesaria la existencia de reglas actuales y que le permitan al Estado normar el desempeño de esos servicios.
En México la llamada Ley Televisa fue un ejemplo de cómo a la convergencia tecnológica se le puede someter a reglas para beneficiar a quienes ya hacen negocio con las telecomunicaciones.
Ahora, y en parte como resultado de ese marco jurídico, el gobierno federal establecerá las disposiciones que les permitan a las empresas que ya ofrecen servicios de telefonía conducir, además, señales de televisión. Y a los sistemas de televisión de paga, se les permitirá ofrecer servicios de telefonía.
Está bien aprovechar todos los recursos que permite la convergencia tecnológica. Más oferta, podría significar mayor diversidad de contenidos y precios más bajos en esos servicios.
Pero si no se establecen salvaguardas para evitar que quienes ya acaparan la oferta de telecomunicaciones se apropien del mercado de servicios conjuntos, lo que tendremos serán monopolios más poderosos. Es preciso que la convergencia tecnológica beneficie a la sociedad y no solamente a los intereses de Telmex y de Televisa.
Fuentes:
http://www.mexicanadecomunicacion.com.mx/Tables/RMC/rmc91/trejo.html
http://mediocracia.wordpress.com/2006/09/29/convergencia-tecnologica/
http://www.elmundo.es/ariadna/2000/A014/A014pag19.html
http://isopixel.net/archivos/2006/06/la-convergencia-tecnologica-en-mexico-esta-en-camino
martes, 27 de marzo de 2007
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